ESTA CIUDAD QUE AMO Y ABORREZCO

ESTA CIUDAD QUE AMO Y ABORREZCO

Por: RAFAEL RATTIA*

Esta ciudad donde malvivo y muero de mengua

Por el tiempo infame que corroe mis bajos deseos

De bestia herida por la incertidumbre de ser

Tan sólo un amasijo de nervios estrangulados

Esta ciudad que duerme a deshoras y testifica

Los terribles descuartizamientos en sus esquinas

Malolientes y sus hetairas embalsamadas de

Una tiranía inhóspita

En esta ciudad de vísceras colgantes

Sobre las cabezas esquizofrénicas de sus

Adolescentes degollados por la desdicha y el desamor

De sus padres tumefactos todos mastican sus decrépitas

Hostias sacrílegas  bajo los fornicios de la desolación y el abandono

Esta ciudad de sexo purulento y  lenocinios

Municipales gratis para los hijos de sus descendientes

Selectos aristócratas ataviados de orlas capitalinas

En esta ciudad terrible de ángeles caídos

La gente que la habita carece de aulladeros

Comunales donde estrangular su pálida y demacrada

Fe en el futuro cenagoso y pestífero que aparece en los

Sueños diurnos de los domingos vituperados por

Las lluvias mortuorias del semen pútrido de sus gobernantes

Caídas sobre las cabezas atolondradas de sus

Infértiles habitantes

Esta ciudad desvencijada de parques tristísimos

De árboles disecados y quejumbrosos por las brisas amargas

De sus atardeceres lacerantes y sueños cancerosos

Esta ciudad atestada de ojos tutelares  ojos de caqui

Y Verdi oliva corrompidos por la democratización estupefaciente

De los buques atestados con petróleo y cocaína

Esta ciudad que escribe mis últimas palabras lúgubres y exánimes

Esta ciudad o el remedo de su antiguo esplendor

Me despide para siempre con un flor negra de plástico y un

Solo de jazz que se pierde entre lamentos de viejos coterráneos.

 

 

UNA BANDERA NEGRA

Por: Rafael Rattia

Este impasse ontològico

Que lastima cruelmente

Mis días de oscuro claustro

Este desasosiego que subsume mi ànimo en

Mieles de angustia

Estos grilletes de mi desesperanza

Que aprietan las coyunturas de mi ser

Atormentado por los garfios de

Mis llagas sangrantes

Camino lerdo y desanimado

Por senderos escépticos y bebo

De los pozos profundos donde abrevan

Los orates internos desahuciados de los

Hospicios clausurados por la desdicha

Del rebaño igualitario

Yo también era la lepra incurable y

Supurante de la incredulidad

La bandera negra de la derrota definitiva

El remero del adiós que viajaba

Al país del nunca jamàs

Era el mar tembloroso e invisible y

La llanura dormida esquizofrénica de

Mis yoes escindidos eviccionados

Del paraíso decrèpito.