LA LENGUA POLÌTICA

La lengua política

 

Rafael Rattia   @rattia

 

 

El evidente que el sistema de signos verbales que componen la lengua política del discurso venezolano acusa indicadores de una apestosa menesterosidad léxica; ¡faltaba más! Por supuesto que hay excepciones, honrosas debo decirlo.

Es obvio que el ser es, en buena medida, aquello que ha leído y si esta premisa es cierta tal como la creemos, desde luego, el lenguaje refleja de modo especular la cauda de libros que el dueño de las palabras expresa en el ágora real o virtual. ¿Quién osa dudar que somos lo que leemos? Pues, nuestro vocabulario nos retrata de pie a cabeza y proyecta en nuestros intercambios simbólicos cotidianos nuestras grandezas y, obviamente, nuestras abyecciones como seres humanos. Por la palabra nos conocen y por ella misma nos conocerán. Gracias a la palabra escrita sabemos de la prodigiosa maravilla espiritual de nuestro insigne poeta y hombre de letras Don Andrés Bello; su inmarcesible “Gramática de la lengua castellana” perdurará a través de los siglos como obra espiritual imperecedera digna de emulación por generaciones de hispanohablantes. Obviamente, la pulquérrima lengua de nuestro escritor Mayor no es paradigma digno de encomio para la mayoría de nuestra clase política venezolana. El patrimonio lexicográfico de más del 80% de los políticos deja mucho que desear en lo atinente a la inveterada pulcritud socio-lingüística y semantológica que por su intrínseca naturaleza de “líderes” del espíritu nacional deberían ostentar. Muchas expresiones infelices y desafortunadas pronunciadas por prominentes figurones de la política vernácula dejan al desnudo el lamentable carácter malandro y delictual de dichos espectros de la peor ralea.  La escandalosa precariedad semiológica del discurso político del venezolano salta a la vista en los programas de opinión y entrevistas radiales y televisivas. La pobreza verbal revela de suyo una no menor pobreza de espíritu que viene determinada por la ausencia de lecturas y la casi absoluta indiferencia del liderazgo político hacia el cultivo y cuido de nuestra rica y nunca suficientemente ponderada lengua nacional. Nuestros políticos no leen; sobra decir que muy pocos lo hacen. Ya lo señaló nuestro egregio poeta Rafael Cadenas, en su brillante ensayo “En torno al lenguaje” con atinado sentido de advertencia el grave peligro que se cierne sobre nuestra atribulada nación: “el derrumbe de una nación se advierte en la debacle de su lengua”.

Venezuela atraviesa por una encrucijada histórica de  incalculables dimensiones : O el venezolano se esfuerza con afán y denuedo en la tarea insoslayable de restituir el antiguo brillo y esplendor a su lengua o   sus hijos se  abandonan a su suerte y bogan cuales autómatas río abajo con las corrientes del deterioro y descomposición de su más preciado tesoro y su más grande riqueza intangible que  imaginarse puedan sus habitantes; su lengua política que es también social por antonomasia.

DESGOBERNANZA

DESGOBERNANZA

Rafael Rattia   @rattia

 

La sociedad venezolana se viene deslizando peligrosa y vertiginosamente hacia un abismo al parecer insondable.

El camino por el que transitan sus habitantes es, evidentemente intransitable; todo està lleno de espinas, el trayecto actual se caracteriza por exhibir grandes obstáculos que si no impiden sì obstaculizan la continuidad en la libre transitabilidad hacia una auténtica gobernanza.

La ley, como maximización jurídica del “estado de derecho” de la sociedad ha sido convertida en un burladero. Nadie acata ni respeta la ley porque tampoco nadie ve razones para hacerlo. Las instancias institucionales por mandato de jure garantes del estricto cumplimiento de la ley son las primeras en ostentar su inobservancia e incluso su abierta y flagrante transgresión.

A todas luces se evidencia en el país una inmoral escisión entre el sujeto de derecho y el estado de derecho; dicho en otros términos, la ley va hacia el sur y el ciudadano hacia el norte, cuando en una sociedad màs o menos “normal” ambas entidades deberían tender hacia una totalidad orgánica de libérrima convivialidad, es decir, la ley no tendría que ser un óbice para la coexistencia pacífica y civilizada de los individuos sino màs bien un mecanismo que facilite y garantice la convivencia de los contrarios en un mismo espacio civilizatorio. Por el contrario, en Venezuela la ley obstruye la justicia y obstaculiza la aplicación y administración de la misma. La obscena partidocratizaciòn de la administración de la norma jurídica envía a la sociedad toda un peligroso mensaje de permisividad y de tolerancia al delito cuando no a su estímulo y fomento. La “revolución” se propone desmontar el entramado jurídico-polìtico institucional que los revolucionarios estiman parte sustantiva del Antiguo Régimen. No otro fin tiene la ofensiva estatocràtica expropiacionista que adelanta la SUNDEE, el SEBIN, la GNB ya los CLAP contra pequeños y medianos comerciantes en todo el territorio nacional bajo el manido pretexto de vigilancia y control de precios y esgrimiendo el ardid propagandístico de la especulación y el acaparamiento de productos. La ley en manos del Estado es una coartada publicitaria. En no pocas ocasiones sirve sólo para someter a la sociedad bajo los dictámenes del estatismo revolucionario.

El antagonismo irreconciliable es meridiano: el estado contra la sociedad. La “ley” està secuestrada por el Estado y èste último està confiscado por una èlite tecnoburocràtica enquistada en una lógica partidocràtica, la lógica del partido único; de donde se colige que únicamente con un giro copernicano (cambio paradigmático) sería, eventualmente, posible re-establecer una cierta normalidad en el funcionamiento del sistema de justicia y un necesario equilibrio de poderes, garantía imprescindible para que sea posible hablar con seriedad de democracia.

La lengua polìtica

La lengua política

Rafael Rattia   @rattia

El evidente que el sistema de signos verbales que componen la lengua política del discurso venezolano acusa indicadores de una apestosa menesterosidad léxica; ¡faltaba más! Por supuesto que hay excepciones, honrosas debo decirlo.

Es obvio que el ser es, en buena medida, aquello que ha leído y si esta premisa es cierta tal como la creemos, desde luego, el lenguaje refleja de modo especular la cauda de libros que el dueño de las palabras expresa en el ágora real o virtual. ¿Quién osa dudar que somos lo que leemos? Pues, nuestro vocabulario nos retrata de pie a cabeza y proyecta en nuestros intercambios simbólicos cotidianos nuestras grandezas y, obviamente, nuestras abyecciones como seres humanos. Por la palabra nos conocen y por ella misma nos conocerán. Gracias a la palabra escrita sabemos de la prodigiosa maravilla espiritual de nuestro insigne poeta y hombre de letras Don Andrés Bello; su inmarcesible “Gramática de la lengua castellana” perdurará a través de los siglos como obra espiritual imperecedera digna de emulación por generaciones de hispanohablantes. Obviamente, la pulquérrima lengua de nuestro escritor Mayor no es paradigma digno de encomio para la mayoría de nuestra clase política venezolana. El patrimonio lexicográfico de más del 80% de los políticos deja mucho que desear en lo atinente a la inveterada pulcritud socio-lingüística y semantológica que por su intrínseca naturaleza de “líderes” del espíritu nacional deberían ostentar. Muchas expresiones infelices y desafortunadas pronunciadas por prominentes figurones de la política vernácula dejan al desnudo el lamentable carácter malandro y delictual de dichos espectros de la peor ralea.  La escandalosa precariedad semiológica del discurso político del venezolano salta a la vista en los programas de opinión y entrevistas radiales y televisivas. La pobreza verbal revela de suyo una no menor pobreza de espíritu que viene determinada por la ausencia de lecturas y la casi absoluta indiferencia del liderazgo político hacia el cultivo y cuido de nuestra rica y nunca suficientemente ponderada lengua nacional. Nuestros políticos no leen; sobra decir que muy pocos lo hacen. Ya lo señaló nuestro egregio poeta Rafael Cadenas, en su brillante ensayo “En torno al lenguaje” con atinado sentido de advertencia el grave peligro que se cierne sobre nuestra atribulada nación: “el derrumbe de una nación se advierte en la debacle de su lengua”.

Venezuela atraviesa por una encrucijada histórica de  incalculables dimensiones : O el venezolano se esfuerza con afán y denuedo en la tarea insoslayable de restituir el antiguo brillo y esplendor a su lengua o   sus hijos se  abandonan a su suerte y bogan cuales autómatas río abajo con las corrientes del deterioro y descomposición de su más preciado tesoro y su más grande riqueza intangible que  imaginarse puedan sus habitantes; su lengua política que es también social por antonomasia.

La universidad genuflexa

Rafael Rattia

 

La universidad autónoma, crìtica, democràtica y popular ha muerto. La revolución bolivariana ha cumplido cabalmente el cometido que nunca los gobiernos democráticos pudieron; subordinar acrìticamente el espíritu académico, científico, de investigación humanística y tecnológica a los delirios hegemónicos de un utópico “Plan de la patria” económicamente inviable y políticamente descabellado.  La revolución ha destruido el espíritu de cientificidad y la pulsión acadèmica tecnohumanìstica que durante màs de un siglo caracterizò al clàustro universitario autónomo. Como al resto de la sociedad, se le sometiò a una perversa asfixia financiera con el propósito de doblegarla y supeditarla a los dictámenes externos a su intrínseca naturaleza formativa de profesionales de alta calificación científica. Ya la universidad no es –ni de lejos- es espacio privilegiado del debate público nacional. La universidad ha sido despolitizada y ha visto conculcada su esencia cuestionadora de institución vigilante de los equilibrios necesarios que regìan las relaciones entre la sociedad y el estado.

El proyecto totalitario de fascistizaciòn de la sociedad venezolana ha impactado brutalmente en los cimientos èticos y morales sobre los que se afincaba la universidad pluralista, autónoma y democràtica. La multiversidad de la universidad ha sido mutilada por la univocidad homogeneizante del pensamiento único. La subcultura partidocràtica del partido único se encargò de inocular en la mente y espíritu de las nuevas generaciones de jóvenes universitarios un culto irracional a la personalidad del llamado “gigante” –con pie de barro acotamos nosotros- o ese “tigre de papel” que quiso infructuosamente instaurar una dictadura continental de corte neopopulista en América latina.

La universidad venezolana se ha postrado ante la pretensión hegemónica del “chavismo-leninismo” y vive su peor momento en toda la historia republicana. La deplorable genuflexión y abominable pusilanimidad de muchos rectores y autoridades universitarias han terminado por convertir a las casas de estudios superiores, otrora “autónomas” en bochornosos apéndices institucionales de la revolución bolivariana. Universidades sin internet; sin telefonía fija. Universidades sin bibliotecas, sin subscripciones a revistas arbitradas e indexadas, sin recursos financieros para costear proyectos de investigación básica ni aplicada, universidades sin comedores, con el parque automotor y vehicular literalmente en el suelo; sus institutos de investigaciones en ruinas y a un tris de su extinción. Las universidades venezolanas han sido convertidas en remedos de instituciones pagadoras de nòminas pero subsumidas en terribles y obscenas insolvencias por concepto de pasivos laborales con su personal obrero, administrativo y de investigación y docencia. La asfixia presupuestaria que padecen las universidades nacionales autónomas venezolanas ha conllevado a un creciente estado de obsolescencia bibliogràtica, hemerogràfica y tecnológica que avergüenza el espíritu del profesorado universitario. El panorama de nuestras universidades venezolanas se vislumbra muy lúgubre, pues en un contexto de crisis de descapitalización de su principal recurso humano el país observa horrorizado la indetenible estampida de legiones de profesionales con altísima preparación tecnocientìfica y profesional que ya quisieran para sì las màs prestigiosas universidades latinoamericanas. La revolución bolivariana y “socialista” ha convertido a las instituciones universitarias en “cascarones vacìos”, en autènticas instituciones “calamitosas” e imposibilitadas de producir conocimientos adecuados a los tiempos que signan el vertiginoso devenir histórico-cultural que caracteriza a la humanidad.

 

 

 

Contribuciòn a la crìtica de la razón burocrática

Rafael Rattia

No se trata de que la llamada “revolución” bolivariana se burocratizò y abandonò los principios “revolucionarios”; en rigor nunca hubo una tal revolución. Lo que surgió en el año de 1998 de la pasada centuria en Venezuela fue un cambio político que posteriormente desencadenò un proceso asambleario con carácter ciertamente constituyente que, a la postre, terminò diseñando una nueva constitución que obligò a redactar algunas nuevas leyes orgánicas y ordinarias que aparentemente dieron la impresión de asistir a la inauguración de un inèdito orden jurídico político e institucional. Por ejemplo, las condiciones històricas que hacen posible el surgimiento de la razón burocrática continuaron inalterablemente reproduciéndose al interior del viejo estado clientelar-paternalista que se instaurò con la cultura partidocràtica que surgió a la sombra de la constitución de 1961 con el llamado “pacto de puntofijo”.

Los viejos estilos de gerencia del entramado institucional que rigió las relaciones políticas entre el estado y la sociedad continuaron intocados con el advenimiento de la llamada “quinta república”. Nuevos nombres para viejas y esclerosadas prácticas y procedimientos gerenciales. El partido socialdemócrata alternando su gobernabilidad con el partido socialcristiano designaba a los funcionarios públicos de acuerdo con grados de compromisos y lealtades con la estructura político partidista creando de tal modo una vasta base social de militantes y activistas medios e intermedios que habiéndose sacrificado durante las campañas electorales una vez logrado el triunfo electoral del partido exigían como contrapartida la correspondiente contraprestación burocrática bajo la modalidad de cargos y canonjías en la administración pública central y descentralizada. Ministerios, Institutos Autònomos, Gobernaciones y Alcaldìas pasaban a ser una especie de botìn burocrático que servían para premiar lealtades entre el abigarrado tejido de líderes, dirigentes y militantes de las bases partidistas que resultaban triunfantes en las justas comiciales a la presidencia de la república.

Los antecedentes históricos de tales expresiones de reparto de la renta nacional vienen de aquella famosa Ley de haberes militares del siglo XIX. Al tèrmino de la guerra de independencia había que reconocer el arrojo y sacrificio de tenientes, capitanes, comandantes y mayores que en uno u otro sentido habían dado sus mejores años a la causa republicana de la independencia. Como las arcas nacionales habían quedado exhaustas por los onerosos gastos y erogaciones de la guerra la èlite gobernante apelò al recurso de retribuir el sacrificial patriotismo del ejército venezolano dotándolos de lotes de tierras y ganado realengo que abundaban en las extensas sabanas del llano y oriente venezolano. Hatos y haciendas confiscadas a las familias oligárquicas “antipatriotas” pasaron a manos de “patriotas republicanos” que expusieron sus vidas en favor de la causa independentista. Lo mismo ocuriò, mutatis mutandis con la política de tierra arrasada que comandaba el mítico y legendario Ministro Loyo al frente del ministerio o instituto nacional de tierras conocido por sus tenebrosas siglas (INTI) e impecablemente culminada labor que llevò a cabo el camarada Jaua cuando en su momento comandò las huestes campesinas del PSUV sembrando el pánico y terror en todo los largo y ancho del territorio nacional blandiendo las decimonónicas banderas zamoranas de “tierras y hombres libres”. Ambos, Loyo y Jaua intentaron infructuosamente culminar el trabajo de devastación que no pudo llevar a cabo el temible terror del llano Josè Tomàs Boves en el siglo XIX.

El burócrata se mueve como pez en agua en su burbuja confortable de mullido sillòn oficinesco con aire acondicionado y teléfonos corporativos con rentas ilimitadas con cargos al erario público nacional. Un ìcono del tìpico burócrata revolucionario, conocido como el “revolucionario exitoso” lo constituye el camarada escoltado por una legión de guardaespaldas que velan por la “integridad física” del camarada gobernador o el camarada Alcalde, o camarada Diputado tiempo completo al servicio de la construcción de la revolución socialista. La lógica burocrática de la ética leninista (perdónese el oxímoron) exalta el altruismo revolucionario y justifica moralmente que el revolucionario se apropie indebidamente de los bienes patrimoniales de la nación bajo el manido argumento de que el camarada está construyendo la sociedad futura, está echando las bases de la nueva sociedad y por tanto el partido único bajo la forma de la vanguardia política le permite el usufructo de groseros y obscenos privilegios económicos y políticos que terminan por configurar una odiosa y abominable clase tecnoburocràtica más temible e implacable que la clase dirigente del Ancien Regimen .

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APUNTES SOBRE EL DIALOGO

RAFAEL RATTIA

 

Es potestad de la especie humana dialogar para comunicar. Todo acto de habla supone la pre-existencia de dos o màs lógicas (pensamiento discursivo) que, para comprenderse-entenderse, se comprometen a dialogar para dirimir diferencias y contradicciones antagónicas o no a fin de evitar que la sangre llegue al rìo como suele decirse coloquialmente.

Los individuos, las sociedades y civilizaciones que habitan esta  lamentable y triste carroña planetaria se obligan a sentarse alrededor de mesas de diálogo sopena de embarcarse en la nave de la locura que inevitablemente lo hará zozobrar en medio del naufragio de la violencia. La especie humana dialoga para evitar o postergar matarse mutuamente por motivos fútiles o por razones políticas y filosóficas. La gente que actùa de acuerdo con criterios de elemental sentido común sabe que dialogar es una inversión costosa pero altamente redituable. Nada sustituye al diálogo; por el camino empedrado del diálogo desarmado se va  lejos hasta la tierra de la esperanza, de la tolerancia y coexistencia pacìfica, pero los atajos de la violencia (verbal y física) conducen ineluctablemente al reino del padecimiento y al imperio de la muerte y la mutilación.

 

Mientras haya esperanza de diálogo hay márgenes de maniobrabilidad para el entendimiento y la negociación aun cuando el fantasma de la soberbia y la intemperancia acechen peligrosamente a los sujetos interlocutores dialogantes. El clima psicológico que debe rodear todo diálogo estarà presidido por una buena disposición al debate respetuoso a los propósitos de alcanzar puntos de acuerdo, ciertos consensos indispensables que garanticen la convivencia civilizada en paz de concepciones del mundo y de la vida diametralmente opuestas pero condenadas a entenderse.

Las estructuras semànticas que deben regir toda ejercitación praxiològica comunicativa tienen que partir de la justa valoración del otro. La ponderación de la otredad debe ser conditio sine qua non para que yo me sienta reconocido por la necesaria alteridad. En todo diálogo que se estime como tal el otro es mi gual.  Como diría el poeta Jean Artur Rimbaud: je suis autre. Mi singularidad nace en la diversidad y pluralidad de perspectivas de quien se supone es mi adversario. Yo adverso y combato al diferente a mì pero nunca deseo su muerte y extinción, pues su pervivencia es imprescindible para yo legitimarme ante la sociedad. Debe quedar claro: la sociedad me respeta en la medida en que yo respeto al que me adversa; de allì la vieja conseja: “honor al vencido, gloria al vencedor”. Jamàs puedo asistir a un “dialogo” armado con misiles verbales cargados de dicterios y anatemas que descalifiquen al interlocutor, pues la validez del sujeto perlocucionario se constata en la medida en que el respeto recíproco garantiza que se puedan tramitar las diferencias y contradicciones por/en y con la palabra como recurso de persuasión y disuasión. Como dijo en cierta ocasión  el gran Francois Marie Arouet, llamado Voltaire: “no estoy de acuerdo con tus ideas pero daría un ojo de mi cara porque las pudieras expresar de viva voz con plena libertad”.

MALL: el cielo, el infierno

 

RAFAEL RATTIA

 

“Quien ha pensado lo màs hondo ama lo màs vivo”.

Horderlin

 

En el mes de Julio del año 2005, un prestigioso y por demás calificado Jurado examinador, internacionalmente respetable, seleccionó el poemario MALL como merecedor del primer premio de la XVI Bienal de literatura José Antonio Ramos Sucre firmado por el seudónimo Roldán Roncesvalles. Abierta la plica de rigor la ganadora resultó ser la poeta caraqueña Julieta León (Caracas, 1949).

La escritora es egresada en Filosofía y en Letras por la UCV con una tesis titulada: “Tomo la calle”. Bajo la égida tutorial de grandes maestros de la escritura creativa como Elì Galindo, Eleazar León y Rafael Cadenas, la autora de este libro terrible ha venido edificando un corpus literario en el campo de la poesía que le ha granjeado el respeto y admiración de quienes han alcanzado cotas de reverencial consideración y grande estima dentro de la comunidad de creadores venezolanos de las últimas décadas.

Hace exactamente once años tuve la suerte de leer la primera edición de este perturbadoramente hermoso libro y confieso haber quedado marcado para siempre por sus aciertos verbales y por su contundencia lingüística como pocas veces suele verse en nuestro panorama poético de los últimos tiempos.

Un poco màs de una década después accedo a la grata relectura de una segunda edición de unos modestos 500 ejemplares sobriamente editados bajo los cuidados tipográficos de la Editorial Latina en Caracas, Venezuela, en el mes de Agosto de 2016. Enhorabuena la poeta coloca en manos de sus devotos lectores esta edición bellamente confeccionada, esmeradamente transcripta, pulcramente editada con el color amarillo que para Kandinsky era el color de la locura. Porque, todo hay que decirlo; en un país enloquecido y signado por la hybris y la desmesura, ser cuerdo es un peligro y, acoto de inmediato, ¡que peligro!

Un rasgo distintivo dignísimo de destacar en esta segunda edición de Mall es el carácter bilingüe del mismo. Es una conmovedora edición español/inglès llevada a cabo por el grupo de River Poets de la University of Bloomsburg de los Estados Unidos de América.

El poemario està subdividido a la manera del gran Dante Alighieri en la tríada Infierno, Purgatorio y Paraíso y està compendiado en poco màs de doscientas páginas de intenso trasegar de auténtica y genuina poesía. Cada palabra en este libro es viva y vivificadora expresión de poesía honda y acendrada.

En la contraportada del poemario se lee que se trata de “un libro con una voz nítida y depurada, con una mirada irónica e incisiva que, actualizando mitos occidentales, revela aspectos de las sociedades contemporáneas con su desenfreno consumista, los mercados del deseo y de la carne y la soledad del hombre en los templos del comercio”.

En sí mismo el libro es una espléndida totalidad orgánica que exhibe una maravillosa coherencia temática y estructural que revela su carácter testimonial de una época caracterizada por la enajenación del sujeto por la mercancía, la alienación y cosificación del ser por el extrañamiento que produce el fetichismo mercantil; los grandes centros comerciales son inmensos promontorios de mercancías que reifican la consciencia del individuo. Mall es, casi literalmente, una fotografía de la vida, su escritura proyecta de un modo diáfano y meridiano la ansiedad psíquica de esos seres espectrales que pululan como sombras chinescas por las interioridades y escondrijos de esas otras iglesias de nuestra ingrávida y descreída contemporaneidad consumista.

Las páginas memorables de este libro albergan seres extraordinarios; por rieles de sus fulgurantes versos transitan

Desde temprano (…) toda laya de gentes

Banqueros prostitutas mendigos

Malabaristas rateros estafadores

Adolescentes niños amas de casa

Proxenetas enfermeras locos

Ansiosos

Aguardan la llamarada del infierno

 

Ciertamente, en el vientre luciferino de los grandes Mall del orbe se pueden observar la proximidad insospechada entre Jerusalén y Sodoma. Gracias al portento magistral de la extraordinaria destreza escritural de la poeta León lo cotidiano se vuelve extraordinario, lo próximo parece venido del màs lejano pretérito navegando por las aguas de la memoria, por los ríos de los morosos siglos del Leteo. La autora se sumerge y toca los abismos de la sociedad alienada y describe con versos de oro y con impecables filigranas las simas de los topos infernales de sociedad postindustrial dejando al lector ante la estupefacción de su propio asombro y desconcierto.

Decir la verdad por medio del poema, en este bellísimo libro se instaura la función ontológica del discurso metafórico; la autora logra asir los emblemas màs relevantes de la mitología griega antigua y lo contemporiza actualizándolos de un modo tan singular que el lector se siente gratamente emplazado a volver a los clásicos. El texto hace gala de inextricable unidad entre pedagogía y poesía. Hay realidad en el poema y poesía en la realidad y esta doble reciprocidad convierte el texto poético en Julieta León es una unidad dual al tiempo que en una dualidad única como entidad expresiva.

Enhorabuena adviene a la panorámica superficie de nuestra literatura venezolana esta segunda edición de un libro imprescindible como este. Nadie que ose leerlo puede salir indemne de la maravillosa experiencia que significa su lectura.

 

 

 

 

 

 

 

 

MALL: el cielo. el infierno

MALL: el cielo, el infierno

 

RAFAEL RATTIA

 

“Quien ha pensado lo màs hondo ama lo màs vivo”.

Horderlin

 

En el mes de Julio del año 2005, un prestigioso y por demás calificado Jurado examinador, internacionalmente respetable, seleccionó el poemario MALL como merecedor del primer premio de la XVI Bienal de literatura José Antonio Ramos Sucre firmado por el seudónimo Roldán Roncesvalles. Abierta la plica de rigor la ganadora resultó ser la poeta caraqueña Julieta León (Caracas, 1949).

La escritora es egresada en Filosofía y en Letras por la UCV con una tesis titulada: “Tomo la calle”. Bajo la égida tutorial de grandes maestros de la escritura creativa como Elì Galindo, Eleazar León y Rafael Cadenas, la autora de este libro terrible ha venido edificando un corpus literario en el campo de la poesía que le ha granjeado el respeto y admiración de quienes han alcanzado cotas de reverencial consideración y grande estima dentro de la comunidad de creadores venezolanos de las últimas décadas.

Hace exactamente once años tuve la suerte de leer la primera edición de este perturbadoramente hermoso libro y confieso haber quedado marcado para siempre por sus aciertos verbales y por su contundencia lingüística como pocas veces suele verse en nuestro panorama poético de los últimos tiempos.

Un poco màs de una década después accedo a la grata relectura de una segunda edición de unos modestos 500 ejemplares sobriamente editados bajo los cuidados tipográficos de la Editorial Latina en Caracas, Venezuela, en el mes de Agosto de 2016. Enhorabuena la poeta coloca en manos de sus devotos lectores esta edición bellamente confeccionada, esmeradamente transcripta, pulcramente editada con el color amarillo que para Kandinsky era el color de la locura. Porque, todo hay que decirlo; en un país enloquecido y signado por la hybris y la desmesura, ser cuerdo es un peligro y, acoto de inmediato, ¡que peligro!

Un rasgo distintivo dignísimo de destacar en esta segunda edición de Mall es el carácter bilingüe del mismo. Es una conmovedora edición español/inglès llevada a cabo por el grupo de River Poets de la University of Bloomsburg de los Estados Unidos de América.

El poemario està subdividido a la manera del gran Dante Alighieri en la tríada Infierno, Purgatorio y Paraíso y està compendiado en poco màs de doscientas páginas de intenso trasegar de auténtica y genuina poesía. Cada palabra en este libro es viva y vivificadora expresión de poesía honda y acendrada.

En la contraportada del poemario se lee que se trata de “un libro con una voz nítida y depurada, con una mirada irónica e incisiva que, actualizando mitos occidentales, revela aspectos de las sociedades contemporáneas con su desenfreno consumista, los mercados del deseo y de la carne y la soledad del hombre en los templos del comercio”.

En sí mismo el libro es una espléndida totalidad orgánica que exhibe una maravillosa coherencia temática y estructural que revela su carácter testimonial de una época caracterizada por la enajenación del sujeto por la mercancía, la alienación y cosificación del ser por el extrañamiento que produce el fetichismo mercantil; los grandes centros comerciales son inmensos promontorios de mercancías que reifican la consciencia del individuo. Mall es, casi literalmente, una fotografía de la vida, su escritura proyecta de un modo diáfano y meridiano la ansiedad psíquica de esos seres espectrales que pululan como sombras chinescas por las interioridades y escondrijos de esas otras iglesias de nuestra ingrávida y descreída contemporaneidad consumista.

Las páginas memorables de este libro albergan seres extraordinarios; por rieles de sus fulgurantes versos transitan

Desde temprano (…) toda laya de gentes

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Malabaristas rateros estafadores

Adolescentes niños amas de casa

Proxenetas enfermeras locos

Ansiosos

Aguardan la llamarada del infierno

 

Ciertamente, en el vientre luciferino de los grandes Mall del orbe se pueden observar la proximidad insospechada entre Jerusalén y Sodoma. Gracias al portento magistral de la extraordinaria destreza escritural de la poeta León lo cotidiano se vuelve extraordinario, lo próximo parece venido del màs lejano pretérito navegando por las aguas de la memoria, por los ríos de los morosos siglos del Leteo. La autora se sumerge y toca los abismos de la sociedad alienada y describe con versos de oro y con impecables filigranas las simas de los topos infernales de sociedad postindustrial dejando al lector ante la estupefacción de su propio asombro y desconcierto.

Decir la verdad por medio del poema, en este bellísimo libro se instaura la función ontológica del discurso metafórico; la autora logra asir los emblemas màs relevantes de la mitología griega antigua y lo contemporiza actualizándolos de un modo tan singular que el lector se siente gratamente emplazado a volver a los clásicos. El texto hace gala de inextricable unidad entre pedagogía y poesía. Hay realidad en el poema y poesía en la realidad y esta doble reciprocidad convierte el texto poético en Julieta León es una unidad dual al tiempo que en una dualidad única como entidad expresiva.

Enhorabuena adviene a la panorámica superficie de nuestra literatura venezolana esta segunda edición de un libro imprescindible como este. Nadie que ose leerlo puede salir indemne de la maravillosa experiencia que significa su lectura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mall: el cielo, el infierno

MALL: el cielo, el infierno

RAFAEL RATTIA

“Quien ha pensado lo màs hondo ama lo màs vivo”.

Horderlin

En el mes de Julio del año 2005, un prestigioso y por demás calificado Jurado examinador, internacionalmente respetable, seleccionó el poemario MALL como merecedor del primer premio de la XVI Bienal de literatura José Antonio Ramos Sucre firmado por el seudónimo Roldán Roncesvalles. Abierta la plica de rigor la ganadora resultó ser la poeta caraqueña Julieta León (Caracas, 1949).

La escritora es egresada en Filosofía y en Letras por la UCV con una tesis titulada: “Tomo la calle”. Bajo la égida tutorial de grandes maestros de la escritura creativa como Elì Galindo, Eleazar León y Rafael Cadenas, la autora de este libro terrible ha venido edificando un corpus literario en el campo de la poesía que le ha granjeado el respeto y admiración de quienes han alcanzado cotas de reverencial consideración y grande estima dentro de la comunidad de creadores venezolanos de las últimas décadas.

Hace exactamente once años tuve la suerte de leer la primera edición de este perturbadoramente hermoso libro y confieso haber quedado marcado para siempre por sus aciertos verbales y por su contundencia lingüística como pocas veces suele verse en nuestro panorama poético de los últimos tiempos.

Un poco màs de una década después accedo a la grata relectura de una segunda edición de unos modestos 500 ejemplares sobriamente editados bajo los cuidados tipográficos de la Editorial Latina en Caracas, Venezuela, en el mes de Agosto de 2016. Enhorabuena la poeta coloca en manos de sus devotos lectores esta edición bellamente confeccionada, esmeradamente transcripta, pulcramente editada con el color amarillo que para Kandinsky era el color de la locura. Porque, todo hay que decirlo; en un país enloquecido y signado por la hybris y la desmesura, ser cuerdo es un peligro y, acoto de inmediato, ¡que peligro!

Un rasgo distintivo dignísimo de destacar en esta segunda edición de Mall es el carácter bilingüe del mismo. Es una conmovedora edición español/inglès llevada a cabo por el grupo de River Poets de la University of Bloomsburg de los Estados Unidos de América.

El poemario està subdividido a la manera del gran Dante Alighieri en la tríada Infierno, Purgatorio y Paraíso y està compendiado en poco màs de doscientas páginas de intenso trasegar de auténtica y genuina poesía. Cada palabra en este libro es viva y vivificadora expresión de poesía honda y acendrada.

En la contraportada del poemario se lee que se trata de “un libro con una voz nítida y depurada, con una mirada irónica e incisiva que, actualizando mitos occidentales, revela aspectos de las sociedades contemporáneas con su desenfreno consumista, los mercados del deseo y de la carne y la soledad del hombre en los templos del comercio”.

En sí mismo el libro es una espléndida totalidad orgánica que exhibe una maravillosa coherencia temática y estructural que revela su carácter testimonial de una época caracterizada por la enajenación del sujeto por la mercancía, la alienación y cosificación del ser por el extrañamiento que produce el fetichismo mercantil; los grandes centros comerciales son inmensos promontorios de mercancías que reifican la consciencia del individuo. Mall es, casi literalmente, una fotografía de la vida, su escritura proyecta de un modo diáfano y meridiano la ansiedad psíquica de esos seres espectrales que pululan como sombras chinescas por las interioridades y escondrijos de esas otras iglesias de nuestra ingrávida y descreída contemporaneidad consumista.

Las páginas memorables de este libro albergan seres extraordinarios; por rieles de sus fulgurantes versos transitan

Desde temprano (…) toda laya de gentes

Banqueros prostitutas mendigos

Malabaristas rateros estafadores

Adolescentes niños amas de casa

Proxenetas enfermeras locos

Ansiosos

Aguardan la llamarada del infierno

Ciertamente, en el vientre luciferino de los grandes Mall del orbe se pueden observar la proximidad insospechada entre Jerusalén y Sodoma. Gracias al portento magistral de la extraordinaria destreza escritural de la poeta León lo cotidiano se vuelve extraordinario, lo próximo parece venido del màs lejano pretérito navegando por las aguas de la memoria, por los ríos de los morosos siglos del Leteo. La autora se sumerge y toca los abismos de la sociedad alienada y describe con versos de oro y con impecables filigranas las simas de los topos infernales de sociedad postindustrial dejando al lector ante la estupefacción de su propio asombro y desconcierto.

Decir la verdad por medio del poema, en este bellísimo libro se instaura la función ontológica del discurso metafórico; la autora logra asir los emblemas màs relevantes de la mitología griega antigua y lo contemporiza actualizándolos de un modo tan singular que el lector se siente gratamente emplazado a volver a los clásicos. El texto hace gala de inextricable unidad entre pedagogía y poesía. Hay realidad en el poema y poesía en la realidad y esta doble reciprocidad convierte el texto poético en Julieta León es una unidad dual al tiempo que en una dualidad única como entidad expresiva.

Enhorabuena adviene a la panorámica superficie de nuestra literatura venezolana esta segunda edición de un libro imprescindible como este. Nadie que ose leerlo puede salir indemne de la maravillosa experiencia que significa su lectura.